Juegos antes de cruzar lanzas
El público que visitó Hospital de Órbigo disfrutó del mercado y del campamento medieval, así como de las pruebas de habilidad en el palenque
05/06/2011 A. Domingo | Hospital
Mercado, caballeros, damas, brujas, tratantes de esclavos, peregrinos, soldados... Hospital de Órbigo ha regresado este fin de semana a la Edad Media para conmemorar las Justas del Passo Honroso, en las que don Suero de Quiñones se batió en el puente sobre el Órbigo por cuestiones de amor. Tal era la desazón que le causaba doña Leonor de Tovar que el caballero optó por la fuerza para liberarse de la angustia.
Muchos puestos en el mercado medieval, demostraciones, como en años anteriores, y un campamento de época junto al palenque en el que se podía observar desde el herrero hasta el cadalso -de horca y decapitación-, pasando por el arte de la cetrería, como contrapunto a la crueldad.
La tormenta que descargó sobre las cinco de la tarde amenazó con estropear una tarde festiva a la que acudieron un buen número de espectadores, vestidos o no según las costumbres de mediados del siglo XV o de los visillos viejos con los que se logra el mejor disfraz con destreza e imaginación. Caballeros con cámara de fotos y damiselas con gafas de sol, en el palenque, con una buena temperatura una vez que escampó, para ver llegar a la comitiva del rey Juan y asistir a los juegos populares y de guerra previos al torneo, punto álgido y que más público atrae de esta Fiesta de Interés Turístico Regional.
La participación del público. El público disfrutó participando en la soka-tira y en las carreras de sacos. Después, el palenque quedó para los caballeros, que mostraron su destreza con la lanza, derribando una cabeza de madera al galope, partiendo repollos con la espada y montados en sus caballerías -mejor cuidadas que el flaco Rocinante del caballero más famoso de los que dio España a los tiempos y en mucho mejor estado que los caballos de Boñar- y derribando bustos. La espectacular exhibición finalizó con una carrera de relevos a caballo.
El público llenó el graderío del palenque y sus aledaños y utilizó el puente como excepcional palco. Los actos en el campo del honor de estas justas resultarán más vistosos que el año pasado dado que la restauración del puente ha finalizado en el tramo que coincide con el campo del honor.
Para la noche de ayer estaba prevista la cena medieval y el espectacular desfile de antorchas que precede a una noche de diversión.
A mediodía de hoy está prevista la recepción del mantenedor de las Justas del Passo Honroso, el empresario José Pedro Luengo y una misa medieval en Latín.

Los caballeros hicieron gala ayer de su destreza y esta tarde deberán demostrar su valentía.Javier
Un justo premio al medievo
El palenque del Passo Honroso volvió a reunir a un buen número de espectadores que disfrutaron del torneo
06/06/2011 A. Domingo | Hospital de Órbigo
Medievales 2011 cerró ayer la conmemoración de la hazaña de don Suero de Quiñones en el puente sobre el Órbigo con el masivo apoyo del público en la primera edición de una Fiesta de Interés Regional que se celebra con el Centro de Iniciativas Órbigo fuera de la organización y que deberá recuperar el nombre de Justas de Passo Honroso, como siempre se ha denominado la recreación medieval y por pertenecer a la tradición de un pueblo.
El sol iluminó los actos celebrados por la mañana en el mercado medieval y algunas gotas amenazaron con arruinar el torneo, aunque, finalmente, quedó en un amago y don Suero, sus caballeros mantenedores y sus rivales demostraron sus habilidades sobre el caballo, con la lanza, el cuchillo y, con la espada, a pie, con permiso del rey Juan II y del presidente de Paradores, Miguel Martínez, un habitual de esta fiesta.
El empresario José Pedro Luengo Manjón fue presentado como mantenedor de la fiesta en el salón de plenos del Ayuntamiento y, en el palenque, dio inicio a los duelos, que protagonizaron los actores y caballos de la Cuadra Santa Bárbara, de Bembibre. Este año, el torneo tuvo un carácter más teatral y antes de cruzar lanzas y de batirse con las espadas e realizaron un buen número de juegos a caballo, en los que los jinetes demostraron su habilidad, al tiempo que encendían adhesiones y antipatías entre el público simulando enfrentamientos y marrullerías entre ellos.
En su segundo año en Hospital de Órbigo, Santa Bárbara entrena durante todo el año con caballos y actores, si bien los ensayos se hacen más intensos -con periodicidad semanal- con la llegada de estas fechas, en las que actúan en otras comunidades autónomas e incluso en Portugal. Los actores suelen compaginar esta actividad con otros trabajos, según explicaba ayer José Luis Alejandro, que señaló que el espectáculo de ayer precisaba la intervención de una veintena de personas.
Por su parte, Rai, el caballero que representaba al jinete musulman, Abdul de Granada, explicaba que sillas, correajes y otros atuendos de los caballos siguen la estética medieval, en función de lo que recogen grabados y pinturas.
Los caballeros no utilizan la armadura, aunque sí visten cota de malla, añadió, ante las dificultades que supondría para sus movimientos.
Antes de iniciarse el torneo, doña Leonor de Tovar colocó en el cuello del que sería su esposo la argolla de su penitencia, de la que sólo se libraría rompiendo 300 lanzas en el puente que une Puente de Órbigo con Hospital, en el Camino Francés. Después, comenzaron los juegos, recogiendo anillas con la lanza y el cuchillo, atrapando una rosa al galope, atacando una diana con lanzas cortas, golpeando el estafermo -maniquí que gira al recibir el golpe de la lanza- y, al final, rompiendo lanzas y entrechocando el acero de las espadas.
El espectáculo resultó vibrante, lleno de colorido y emoción y, al final, el mítico don Suero volvió a ser aclamado por el pueblo y las gentes llegadas de otros lugares para contemplar el hecho de armas.
Durante la jornada se pudieron disfrutar de los actos de animación en el mercado medieval así como de diferentes actividades en el campamento instalado junto al palenque, dirigidas, de manera especial, para los niños.
Un paso de armas. Las Justas del Passo Honroso responden a la modalidad de torneo de paso de armas, que duraba unos días determinados y en el que el caballero y sus mantenedores se enfrentaban a todos los que acudieran al reto o, por distintas razones, utilizaran esa ruta, que tenía lugar en las inmediaciones de un castillo, en un puente o en una encrucijada de caminos.
En Hospital de Órbigo, el caballero que se negase a participar debía dejar un guante como prenda de su cobardía y atravesar el río vadeándolo. Las peleas junto al Órbigo se prolongaron durante un mes -"sólo se interrumpieron el 25 de julio por la festividad de Santiago-", con gran afluencia de caballeros.
En los torneos medievales se utilizaban armas graciosas , como lanzas sin hierro y punta roma o espadas sin corte, con el fin de evitar herir de gravedad o matar al contrario, en un ejercicio de entrenamiento para el combate y diversión para todos los estamentos sociales. Durante el mes que don Suero de Quiñones mantuvo el paso el armas sólo falleció un caballero, una catalán llamado Asbert de Claramunt -"al que una lanza atravesó un ojo-", y se puso fin a éste cuando el caballero leonés resultó herido.


Un caballero consigue alcanzar una argolla con su cuchillo, durante la celebración del espectáculo.Jesús
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