El numeroso público que se congregó en Hospital de Órbigo para asistir a la famosa recreación histórica se quedó con ganas de más carreras en un acto de menor duración que en años anteriores
07/06/2010

Mucho teatro. Es el ingrediente principal de una recreación en la que los personajes se comportan como no lo hacen habitualmente, es decir, como el actor sobre el tablado. Y las tablas del Passo Honroso adaptaron el libreto de la historia de don Suero de Quiñones por otro, según se dijo, más acorde con el sucedido histórico, pero menor en cuanto su duración en el tiempo con respecto a los actos de otros años, en el que no se realizaron ejercicios tan vistosos como el salto del aro de fuego, si bien ya el sábado los caballeros mostraron su pericia con lanzas y espadas a lomos de sus corceles, tan briosos como los describen los tópicos de las historias de caballería.
Cuatro carreras de tres lanzas cada una se vieron ayer en el palenque, en un acto que dejó con ganas de más a muchos de los presentes. En cualquier caso, el escenario -”el viejo puente sobre el Órbigo-”, se llenó de público ávido del espectáculo de la lucha.
En la representación de las Justas del Passo Honroso no faltaron los detalles históricos -”como el caballero condenado al infierno por morir en combates no consentido por la Iglesia-” y el levantamiento de actas para que los hechos se recuerden más allá de lo que posibilita la memoria humana.